25 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DIOCESANA COMPARTIR

Durante estos 25 años, Compartir ha sido el pulmón que ha oxigenado a las viudas y huérfanos de Urabá. Se ha dedicado a escuchar, a atender y a ayudar. La mayoría de la población que atiende corresponde a víctimas del conflicto armado en condición de vulnerabilidad. El pasado 23 de febrero inició la celebración de sus 25 años, con una eucaristía presidida por Monseñor Hugo Alberto Torres Marín

No es posible hablar de Compartir, sin hablar de la Hermana Carolina María Agudelo Arango o la Hermana Carola como cariñosamente la llaman sus allegados. Pertenece a la comunidad Dominica de la Presentación y llegó a Urabá en el año 1994, cuando el entonces Obispo de la Diócesis de Apartadó, Monseñor Isaías Duarte Cancino, llamó a Medellín solicitando a una hermana que se encargara de atender y escuchar a las viudas que estaban dejando las masacres y asesinatos selectivos que se estaban presentando constantemente por esos días en la región. La idea inicial del Obispo, es que ese apoyo se brindara durante tres meses. Pero esos tres meses se convirtieron en 300, porque en este 2019 Compartir celebra felizmente sus 25 años haciendo presencia constante en todo el territorio Urabaense.

Lo primero que la Hermana Carolina hizo al iniciar Compartir, fue brindarle atención y escucha a las viudas. Atenderlas, saber cuáles eran sus necesidades, sus preocupaciones y sus angustias. Con la ayuda de voluntarios en psicología se logró hacer un trabajo social bastante grande, pues le apuntaron a bajar los niveles de agresividad tanto a las madres, como a sus hijos, fue entonces cuando también se fueron desprendiendo otro tipo de atenciones, como los jardines infantiles; pues ya no se trataba solamente de la viudas, sino también de sus niños, los huérfanos que iba dejando la violencia que día a día cobraba nuevas víctimas.

Quienes conocen hoy en día a Compartir con todos sus programas, nunca imaginarían que esta fundación se inició con un millón cuatrocientos mil pesos. Un millón que entregó el Obispo Duarte Cancino y cuatrocientos mil pesos que la Comunidad Dominicas de la Presentación donó a la Hermana Carolina. Con el millón cuatrocientos se alquiló la casa para iniciar, se iniciaron cursos de modistería, culinaria, ropa interior, entre otros.

La labor de la Fundación Compartir durante estos 25 años ha sido posible gracias a los aportes de varias comunidades y del Gobierno mismo. La comunidad Jesuita por ejemplo, fue de las primeras que le apostó a la Fundación impulsándola con algunas ayudas.

A finales de 1995 Compartir se postuló al Premio de la Fundación Alejandro Ángel Escobar, en la categoría Líder de paz. Obtuvieron el premio como la Institución más pequeña y más joven. Con el premio de 35 millones se compró la casa en donde desde entonces y hasta hoy funciona Compartir.

En 1996 y gracias a la gestión de Monseñor Isaías Duarte lograron recibir 300 millones de pesos del Gobierno Nacional. Con esos 300 millones, la Hermana Carolina junto a otras  Hermanas de su comunidad, empezaron a recorrer los municipios de Urabá, buscando viudas, llamando a sus puertas, con el fin de abrir en cada pueblo una casa de atención integral, fue así como la Fundación pudo implementar sus programas en todos los municipios del territorio Urabaense a la vez que generaban  al menos dos empleos directos en cada nueva casa, pues cada una de ellas contaba con una coordinadora y una secretaria, que en su mayoría eran viudas de los programas.

Luego de un cuarto de siglo desde la apertura y puesta en marcha de Compartir, han sido muchos los profesionales que se han forjado gracias a esta Fundación y eso quedó en evidencia el paso 23 de febrero, durante la Santa Misa, cuando muchos de los beneficiaros asistieron para dar sus testimonios y sus agradecimientos a la Institución y a la mujer que en uno de los momentos más difíciles de Urabá, fue el salvavidas para cientos de viudas, huérfanos y familias enteras.

Hoy en día la Hermana Carolina sigue trabajando con la misma energía de siempre, no para. Es difícil encontrarla porque siempre está trabajando por los otros. Nació para el servicio y a eso ha dedicado casi vida. Llena de alegría y satisfacción hoy sigue proclamando con la misma fuerza el lema que ha llevado Compartir desde su creación: “Del mañana solo sé que la Providencia se levanta más temprano que el sol”.

La Hermana Carolina junto a Nohemí Sanín y tres viudas, recibiendo el Premio de la Fundación Alejandro Ángel Escobar en 1995

Una cartilla hecha a mano, donde se encuentra inscritos los objetivos de Compartir, que hoy día siguen siendo los mismo. Fue escrita en 1994

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